La violación es un acto de terrorismo machista

20 d Dec, 2017

La verdadera realidad es que en la persecución de ningún otro delito tipificado y castigado en nuestro Código Penal, se cuestiona la veracidad de las declaraciones de las victimas, como cuando se trata de malos tratos,violaciones y abuso sexuales a las mujeres y a la infancia (Lidia Falcón)

El mediatizado juicio a la manada, nos esta permitiendo asistir en directo a la desacarada estrategia patriarcal para lograr su fin: anular a la víctima culpabilizándola de haber sufrido una violación múltiple y exculpar a los victimarios para conseguir la impunidad y por ende la conservación del Estatus Quohombres dominadores, mujeres dominadas.

Lo triste es que aun existe un importante sector de nuestra sociedad que cae en esta trampa tan burda, tan perversa, que hace que hoy día sigamos considerando que una chica de 18 años haya consentido una violación, aun sabiendo que la joven había sufrido un estado de shock mientras estaba siendo agredida. Que sepamos cuando se disfruta y se participa de una relación sexual respetuosa y consensuada las personas implicadas en la misma no caen en estado de shock, al contrario, la presencia y los sentidos se agudizan en pro del placer y el disfrute, esto es de lógica. Una lógica que evidentemente no se aplica porque para el patriarcado el sexo con una mujer puede y debe ser forzado, porque para el patriarcado violar no es un delito es un derecho: el marido que viola, el putero que viola, el amante que viola, la manada que viola…Y esta lógica patriarcal es la que esta apareciendo una vez más en un juicio por violación, en este caso, múltiple. Lo que una justicia patriarcal pretende es precisamente mantener este derecho de los hombres a poseer y dominar a las mujeres y niñas donde, cómo y cuando quieran. Detrás de estos juicios cargados de odio y misoginia, está la naturalización de la violación, de la brutalidad y del terrorismo machista, esta la persecución de aquellas mujeres que se atreven a saltarse las normas y que desafían al poder denunciándolo, es lo que pasa con las miles de mujeres que deciden denunciar una situación de abuso y de poder y que son condenadas…

Y es lo que está pasando con el juicio a la manada, la duda se cierne sobre la joven, el juez permite que atraviese por el calvario de las preguntas innecesarias de un grupo de abogados de la defensa, preguntas basadas en la búsqueda de la maldad femenina, del consentimiento cómo exculpador, también el mismo juez ha esgrimido preguntas que van en este sentido, haciendo oídos sordos a lo que ocurrió, a lo que esta joven denunció: un atentado de terrorismo machista.

La brutalidad del patriarcado es tal, que busca consentimiento en cualquier lugar y que hace de este su bandera para defender al criminal. Para empezar el hecho de que una mujer quiera salvaguardar su vida y se someta por miedo a ser agredida o asesinada por un hombre o por varios en una violación,


NO ES CONSENTIMIENTO, ES UNA ESTRATEGIA DE SUPERVIVIENCIA.


Y ésto es lo que hacen miles y millones de mujeres en situaciones similares, esto es lo que hacen miles y millones de mujeres prostituidas cuando deben soportar las violaciones de los clientes-puteros, entrar en estado de adormecimiento para no sentir la invasión y humillación de su cuerpo, para protegerse. Porque si se revela la agresividad del macho puede ser letal. Emplear el mecanismo de la disociación para estar ausente, entrar en estado de shock es un mecanismo de defensa para la superviviencia. Esto fue lo que le ocurrió a la joven de los San Fermines y a tantas mujeres agredidas…

¿Se nos ocurriría pensar que una persona secuestrada por unos terroristas, que no se mueve, que no habla, que no se resiste a ser amordazada, que hace todo aquello que le piden etc, está consintiendo su secuestro? o lo que es lógico y humano ¿está preservando su vida a través del sometimiento? ¿Se le hubiera ocurrido a un abogado o a un juez valorar e incluso admitir como prueba la investigación de la vida privada de una victima del terrorismo de ETA por ejemplo, para encontrar indicios de que no esta tan mal, de que su vida es normal y de que quizás consintió ser víctima de un atentando?

Pero claro estamos hablando de la integridad del sistema patriarcal y por eso las mujeres son siempre sospechosas, sospechosas de inventar, de buscar, de provocar y mas sospechosas aun cuando decidimos tomar la calle, la noche, experimentar con nuestra libertad de expresión y movimiento, ocupar los espacio reservados para los machos, aquí somos las sospechosas guarrillas que algo iríamos buscando y este mensaje también lo estamos recibiendo una vez mas con este proceso judicial.

Para terminar como es posible que el argumento del consentimiento pueda ensombrecer la gravedad de los acontecimientos y haga que pasemos por alto detalles tan importantes como que: la violación estaba siendo planificada por el grupo de la manada, así lo confirmaron sus mensajes tan difundidos y que voy a volver a repetir por si a alguien le queda duda (“Tengo reinoles (rohypnoles) tiraditas de precio. Para las violaciones”. “Hay que empezar a buscar el cloroformo, los reinoles, las cuerdas… para no pillarnos los dedos porque después queremos violar todos””Follándonos a una entre los 5, puta pasada de viaje), se está pasando por alto los antecedentes de los agresores, cuatro de ellos denunciados por otra violación meses antes en Córdoba, se está pasando por alto la brutalidad del episodio vivido por la joven de 18 años, a manos de cinco hombres en un portal, las practicas sexuales a las que fue forzada, penetraciones y felaciones múltiples, como si de un objeto se tratara, de una muñeca, se esta pasando por alto la educación sexual patriarcal, basada en el dominio y la violación y que tanto vemos en la pornografía, se esta pasando por alto el ejercicio de poder de cinco hombres frente a una mujer, en definitiva se está pasando por alto la cultura de la violación, porque realmente lo que se pretende cuando la víctima se convierte en sospechosa, es perpetuar y justificar esta cultura.

¿Qué mujer no puede ponerse en la piel de esta chica joven y de las miles de mujeres violadas en nuestro país? ¿qué mujer no puede sentir la impotencia y la rabia al ver como juzgan a otra mujer por intentar ejercer sus derechos, por denunciar y ver que la justicia y parte de la sociedad le da la espalda?. Menos mal que somos muchas las mujeres conscientes y que nos revelamos ante esta epidemia.

Desde aquí exijo una justicia igualitaria y no patriarcal, que el consentimiento desaparezca por completo en la violación, porque en una situación de opresión-sumisión, este consentimiento jamas podrá estar basado en la libertad. Porque la violación es un acto de terrorismo machista!